miércoles 7 de diciembre de 2011

Tener frío

Bien citó mi amiga Magenta a la Mastretta: "Me encanta el calor. Quizá por que soy una persona de termostato bajo y de afanes febriles." Ella se refería a su aversión por el frío; yo sufro el frío, escribo esto mismo bajo un montón de cobijas apiladas sobre mi.

En este blog lo más visitado es una entrada en la que hablo sobre como no tener frío, ahí me doy cuenta de que muchos padecemos el frío. La búsqueda de calor es perpetua, recuerdo a Tita envuelta en su interminable colcha, comiendo cerillos para calmar el frío de su corazón roto. Han pasado casi dos años de que escribí esa entrada sobre como no tener frío en invierno y aun padezco frío. Mi perro murió y ya no duerme conmigo, el frío menos se va, no se qué recomendar a aquellos que padecen como Tita o como la Mastretta, peor aún: como ambas.

Los recuerdos a veces nos mantienen cálidos, pero hay que tener mucho cuidado, se puede caer en la trampa de candelita. Un recuerdo es como una cerilla, brilla en la oscuridad, nos calienta por unos segundos, y en brevísimos instantes tenemos dos opciones, soplar sobre la flama que nos da calor y luz para extinguirla brutalmente con nuestro propio aliento, o dejar que permanezca hasta que nuestros dedos se quemen y el dolor nos traiga entonces los recuerdos. Ambas acciones son sumamente peligrosas sin embargo yo prefiero soplar sobre las cerillas, detener el recuerdo, no seguir... no siempre se logra, a veces es inevitable quemarse los dedos y el corazón.

Dice, -me parece que la Mastretta- que las lenguas ni los labios, olvidan el cobijo que les dieron otras. Así pues creo que el cuerpo es capaz de recordar el calor de otro cuerpo. Los pies helados recuerdan las noches en que estuvieron tibios, la espalda recuerda la sensación de otra piel sobre ella.


En estos días alguien me dijo que las mujeres no están hechas para dormir solas, sus pies se congelan y siempre tienen frío, yo abajo de mis mil cobijas, tiemblo y pienso que quizás están en lo correcto.

2 cronopios con opinión propia::

klee dijo...

Los Hombres tampoco estamos hechos para dormir solos.
Mi hijo en cuanto puede entra a hurtadillas en la habitación y se cuela con mucho cuidado entre mi compañera y yo, yo me sigo haciendo el dormido y me dejo abrazar.
creo que es el regalo mas hermoso que el azar me ha entregado.

un saludo¡¡

el frio se combate con calor¡¡

klee dijo...

perdon¡¡
un abrazo¡¡