Ya les hablé de las tripas y también de la lengua, hoy les vengo manejando el corazón, que viene siendo un músculo gordo (como del tamaño de tu puño) rojo y palpitante, da muchos problemas casi todos ellos relacionados con la geografía, habita según los señores anatomistas, casi en el medio del pecho más bien cargado a la izquierda (estrictamente en el sentido geográfico pues desarrolla su ubicación antes que teorías políticas). La realidad es que la geografía problemática del corazón tiene que ver con dos cosas, su tipología y su ubicación, existen varías tipologías a saber:
Corazón de condominio: caben todos los que pasan frente a este pobre corazón, generalmente no son condominios de lujo frente a la playa, son más bien como multifamiliares, el dueño de este tipo de corazón se sentirá como un edificio usado por muchas personas, cuidado por pocos, un poco descarapelado de la pintura, si no tiene cuidado los inquilinos pueden convertirse en ocupas y tardará más de veinte años si es que puede llegar a sacarlos de ahí.
Corazón de bóveda de banco: Banco en tiempo de crisis, nadie entra todos salen, este tipo de corazón se desarrolla como una defensa del propietario que ya ha sufrido de alguna ofensa.
Corazón de motel: A todos los acoge por una hora o dos, después cambia las sabanas y los olvida, de este tipo de corazón deberían de cuidarse las demás tipologías nada bueno sale de ahí.
En cuanto a su geografía, el corazón se puede llevar en varios lugares:
En el estomago: los desafortunados que llevan el corazón en el estomago suelen tratar de reanimarlo con azucares y comidas sabrosas cada vez que el pobre órgano se desalienta. Esta práctica es altamente peligrosa, el corazón tiende a no recuperarse y a ganar una amplia capa de triglicéridos.
En la mano: como todo aquello que se lleva en la mano se corre el terrible riesgo de que lo robe cualquier malandro que pasa por la calle, que se caiga y quede justo entre nuestros pies, que alguien lo pise, que ruede calle abajo como pelota de payasito de semáforo, con las conocidas consecuencias de rechinido de llantas, volantazo y desenlace terrible.
En la boca: la lengua y el corazón deben de tener siempre un mediador, por que se corre el riesgo de que se enreden entre si y que no permitan que las palabras necesarias salgan de la boca, es fácil distinguir a los que tienen el corazón en la boca pues tratan de regresarlo a su lugar pasando saliva cada vez que hablan de sus sentimientos.

2 cronopios con opinión propia::
También los hay desiertos, aridos y secos, y ya se sabe cuando uno se adentra en uno de ellos, la muerte es inevitable.
hermoso post ¡¡
un saludo
También existe el corazón de los pájaros que es similar al nuestro cuando está en boca y apenas se nos entiende.
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