Foto de acá
El amanecer nublado el cielo y melancólico uno; es parte del mismo juego en el que por las mañanas la soledad, y peor si es fría, nos lleva a los delirios. Por eso aunque ya saben que la poesía no es siempre mi refugio, a Sabines le concedo el poder de darle voz a lo que quisiera la tuviera. Y en las mañanas nubladas lo dejo que diga:
Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
Si no fueras mujer fueras mi amigo.
Y uno puede sentirse menos gris y reconfortarse al sentirse un dolor sin sitio o pensar que:
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato
Además ya les he dicho que la lluvia da permisos y crea recuerdos Sabines me dijo una vez:
Vamos a guardar este día
entre las horas, para siempre,
el cuarto a oscuras,
Debussy y la lluvia,
tú a mi lado, descansando de amar.
Lo malo es que los recuerdos corren por la casa, a veces se escapan, caminan detrás de uno, te siguen al trabajo y a la heladería, a veces se van contigo a la cama por las noches, se transforman en sueños. por la mañana se levantan como otros. Yo no lo sé de cierto, pero supongo....
Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre
un día se quieren,
se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos,
solos sobre la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.
Si se quieren leer los poemas completos vayan a http://amediavoz.com/sabines.htm eso sí, aléjense de objetos punzo cortantes nada de que alguno de los leyentes se corta las venas con una galleta de animalito.
martes 11 de octubre de 2011
Sabines por las mañanas
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