jueves 1 de septiembre de 2011

Frente a la ventana en la lluvia

Rosaura ve por la ventana en los días de lluvia. La lluvia le gusta pero ella no lo admite fácilmente, las gotas gordas y pesadas son buenas para observarlas tras la ventana, las finas como pelusa plateada son excelentes para caminar. A veces los recuerdos de la lluvia se agolpan en sus sienes y la abruman. Con la lluvia quiere decir todo lo que siente, tal vez por que el sol no brilla y es más fácil hablar del corazón en la penumbra, después de todo es un objeto frágil que no es bueno andar mostrando por ahí a plena luz del sol.

Rosaura, a veces cuando llueve, deja que las cosas se salgan de lugar, muestra su espalda y sus labios temblorosos, cierra los ojos; se convierte en gato, se deja acariciar, el placer la pierde como casi siempre, como casi nunca. Su piel de ahora será alguna vez la de entonces; sus labios saben a chocolate oscuro y su cabello es un desorden.

Ahora que llueve y ella está junto a la ventana, apoya su frente sobre el vidrio, suspira, quiere ser gato y lluvia y viento y que su cabello este revuelto y oculte su vista, que las marcas o se vayan y el viento no la deje.

La lluvia a veces sirve de pretexto, da permiso, complace, excusa, seduce, permite la melancolía y la euforia; invita a la comida suculenta y a los placeres prohibidos. Puede también llevarnos a la auto reflexión, aunque no queramos, aun que nos de miedo, aun cuando nuestro sillón tibio parece el mejor refugio de lo que nos pasa.



2 cronopios con opinión propia::

Perlinha dijo...

Está padre.. y me gusta la foto que pusiste. =)

elpensardeunpanda dijo...

Muy buenas imágenes, Pamela. Una reflexión tan profunda el marco lluvioso en que se desarrolla. En verdad me gustó.