sábado 6 de agosto de 2011

Cecilia

Cecilia se aburre; siempre se mira ante el espejo mientras se arregla. Se observa desde todos los ángulos, alguna vez odió su cuerpo; ya no más. El espejo es alto, delgado, alguna vez fue una puerta. "Nunca nos vemos como somos" piensa.

A veces sueña con salirse de si misma y saberlo. ¿Como será? es difícil verse a si mismo, también olerse, saborearse. Uno es el fantasma de si mismo, existe a través de los demás. Por eso todos los días se observa. No es vanidad como creen todos los que la ven observar su reflejo, teme no estar ahí si su reflejo desaparece.

Siempre está ahí, pero algunas veces le parece que el reflejo la mira a ella, que ella es el reflejo. Esa otra de las superficies lisas y brillantes la sigue a todas partes, algunas veces le sonríe de lado, con malicia.

1 cronopios con opinión propia::

un cronopio aparente.... dijo...

Un cronopio vestido de azul se miraba al espejo. Pensó: cuando los famas se miran al espejo se mueven de forma rara, hacen movimientos con su cuerpo y con sus manos. Se miran de soslayo, de frente, se peinan, se vuelven a peinar, ponen caras, se arreglan la corbata. Los famas sí que saben mirarse al espejo, pensaba el cronopio. Intentaba imitarlos, pero sus gestos eran más bien ridículos, dignos de un cronopio. Los famas necesitan mirarse al espejo varias veces al día, pensó de nuevo. El cronopio descartó este último pensamiento y se puso la gabardina y salió a la calle. Y así se suceden los días, famas frente al espejo y retocándose, buscando lo más cercano a la perfección. Cronopios que olvidan su imagen cuando se alejan del espejo. Tal vez porque el cronopio sabe que su verdadera imagen es la que miran los demás, incluso los famas. Los otros, los espejos, los reflejos. Si un cronopio sonríe, los famas lo hacen. Las esperanzas no se ocupan mucho de ello, tienen fe en los reflejos del espejo, en los reflejos tenues de los vidrios del bar de la esquina.
Los cronopios saben muy en su interior, que los reflejos mienten, que los espejos deforman. Que la única forma de reconstruir su imagen es con retazos de amores que alguna vez fueron. Con recuerdos perdidos de viejos amigos que ven en su rostros reflejos de la infancia. Mirarse al espejo es mirar el pasado. Por eso los cronopios usan los espejos para arreglarse para el futuro y también para ver cómo les queda la gabardina antes de salir a la lluvia.